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    LA DOCTORA INDIA

    He comenzado el año con una extraña experiencia. He conocido una persona muy particular. Aparentemente se trataba de una campesina india del altiplano que venía a vender sus productos a la costa.
    Me doy cuenta que muy pocos perciben la evolución cultural actual de los indios de nuestros países, en especial los orgullosos e infatuados mestizos urbanos. Están apareciendo calladamente un pequeño grupo de indios que de una manera, generalmente muy penosa y sacrificada, alcanzan profesiones modernas.. No pongo precisamente como ejemplo el caso que acaba de conocer porque en si mismo es fuera de serie.
    Ella es doctora en Medicina. Cuando entró en contacto conmigo, lo repito, estaba vestida como cualquier campesina, tez oscura, sombrerito y toscas ojotas de cámara de neumático en pies maltratados, sucios y renegridos. No es un disfraz, me dijo más tarde, es la adopción de la vida de mi familia de origen, es mi protección para nos ser ejecutada, mi cabeza tiene precio entre las mafias centroamericanas y mejicanas. Como yo debí abrir “tamaños ojosâ€, me dijo sucintamente:
    -Tuve que realizar muchas autopsias de mujeres brutalmente torturadas en Juárez y San Salvador. Investigué Descubrí cosas. Si caigo en sus manos me espera una suerte peor que la de muchas de ellas.
    En ese primer encuentro no se refirió más al tema. Prefirió explicarme algo de sí misma y las razones por las que había venido a contactarme.
    Nació en el altiplano. Padres luchadores que deseaban un porvenir mejor para sus hijos. Asistió a la escuela. Su profesora se interesó por ella y la llevó a la capital para que hiciese los estudios medios. Allí conoció los primeros zapatos y el ser esclava doméstica como pago de sus estudios. También la segregación por su origen. Consiguió ingresar en la universidad. Se fue a otro país para mejorar sus estudios. Tuvo que prostituirse regularmente para pagárselos. Dijo ferozmente
    -Era bonita (aun lo es) y tengo buenos músculos para satisfacer al macho lujurioso.
    Doctorada, partió con una beca a Méjico. Como doctora principiante la dedicaron a las autopsias y entró en un mundo de horror recibiendo cadáveres mutilados de mujeres jóvenes, muchas de ellas indias. Cuatro años más tarde, en San Salvador una experiencia parecida. Recibió amenazas y comunicaciones que pronto ella misma sufriría un tratamiento “especialâ€.Tuvo que huir sin recoger sus pertenencias.
    Aun yo no veía, por más impactada que me encontrase, que relación había para que me contactase. Ella solamente me dijo
    - Yo, como usted, nunca he renunciado a ser india.
    - Yo no soy india, dije, sino judía.
    - Es lo mismo, sonrió, ambas pertenecemos a minorías malditas porque venimos directamente de los ORIGINALES.
    Me prometió volver, sin aceptar mi hospitalidad.

  • coversion

    CONVERSION

    En estos últimos tiempos he sentido cambios en mi vida mucho más fuertes que los subsiguientes a mi separación matrimonial... No ha sido una ruptura con el pasado sino como una especie de “eclosiónâ€.
    Conversando sobre ello con un amigo opina que he tenido una especie de “metanoia†de la que tanto hablaba Jeshoua. Tu mente ha sido sacudida tal como pensaban los antiguos siquiatras con sus “electro-choc. A mi me gusta más la imagen de la eclosión, tal como la semilla revienta o la larva se convierte en mariposa.

    Espontáneamente me auto titulé chivo expiatorio. Supongo que por el paradigma heredado de mi ascendencia judía. No digo bíblica. Según mis abuelo, los judíos no somos expresiones de la Torah, sino esta es la expresión de nuestra idiosincrasia..

    Mi amigo dice comprender mi actual estado de ánimo y la violenta reacción emocional que me causaron las fotografías frente a una guerra tan sangrienta, brutal y larga. Dice que si es algo más que una emoción pasajera desaparecerá, pero que si implica el comienzo de un “camino†estará en mi intuición, deseo y voluntad el explorarlo El camino, dice él, se empieza recorrer y las metas se suceden y se cambian flexiblemente.
    A veces no le entiendo muy bien pero sé que se trata de un buen Consejero.

    Así comienzo este nuevo año. Incierta sobre mi camino, pero decidida a seguirlo hasta donde pueda. Influenciada por este impulso es lo que deseo a todos en el AÑO que recién comenzará
    ¡SIGAN SU CAMINO!

  • title-1441711

    UNA NUEVA ETAPA

    Mi experiencia como “chivo expiatorio†ha sido muy interesante, pero advierto que se ha ido desgastando debido a que el ámbito en que me muevo es muy pequeño. La gente ha ido aceptando mi “excentricidad†ya no les dice, ni recuerda nada. Si fuese a otras ciudades, algunas personas se preguntarían por qué cano descalza. La mayoría me miraría como “bicho raro†y nada más
    POR TANTO NO HABRÃA NINGUN TESTIMONIO.

    Estas reflexiones me hacen comprender que he de tomar decisiones más drásticas. Hacer cosas que sean impactantes por si mismas. Si yo dedicase mi vida al solo “testimonio†todo sería más fácil. Por el momento debo seguir mi vida como modesta cultivadora de flores porque tengo cosas tan importantes que hacer como es la educación de mis hijas.

    Aun estoy dudosa de lo que voy a hacer próximamente para continuar en “mi†camino. Quizá algunos de los que leen mis blogs me puedan dar ideas. Una cosa clara es que quiero explotar el campo que me puede proporcionar la pintura corporal o el tatuaje. Idea que me sugirieron en burla mis hijas, pero que me parece llena de posibilidades.
    Tengo unas hermosas piernas que siempre han sido la fascinación de los varones. Pintarlas o tatuarlas con motivos que rechacen la guerra, supongo que llamarían fuertemente la atención. Igualmente dicen que mi espalda y hombros son muy hermosos, una leyenda con un “TOP†de tela atrayente podría dar buenos resultados para lo que me propongo. Hasta, a lo mejor, ¡crearía una moda!

    En lo que estoy incierta es si usar tatuaje o pintura. El tatuaje es definitivo, la pintura se puede renovar. Además me dará espacio par determinar la amplitud de mi experiencia.

    ¿Qué escribiré o pintaré en mi cuerpo?

    Aun no tengo claro lo más impactante

    POR FAVOR AYUDA

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    MÃS SOBRE MIS HIJAS

    Se habla muco que la familia es la base de la sociedad. Es posible que así fuese en tiempo de los Patriarcas.
    Ahora me pregunto ¿qué familia?
    Me casé con el hombre que pensé haríamos pareja. Es decir, que siendo cada uno “nosotros mismos†nos complementaríamos. ¡Error!
    La armonía existió solamente cuando pololeamos. Cuando firmamos el contrato sus prejuicios se impusieron.
    Yo debía ser la mujer procreadora y servidora del hogar. Además como profesional, proveedora y mantenedora de un rango social elevado.
    Puesto que era moderna y sin tabúes, una prostituta a su disposición…
    Es fácil comprender que nuestro matrimonio fracasó.
    Como siempre he rechazado la violencia, la separación no fue traumática.
    Un día, él viajó y desapareció de mi vida.
    El sueño el compañero y cómplice quedó roto.

    Mis hijas pensé que serían mis amigas y confidentes. De nuevo frustración de mis sueños ¡Yo era tan joven! Mis padres y abuelos (ahora lo sé) eran ¡
    personas tan fuera de lo común, tan puras!
    Los gustos de mis hijas, sus ideales, sus deseos son los de sus compañeros de escuela, las revistas o la televisión. Unos pocos los toman de su abuela materna arribista y antijudia. Viven continuamente irritadas porque dada mi profesión no les doy las satisfacciones económicas de las “personas decentes†(palabras de su abuela) ya que trabajo con mis manos y no por medio de obreros como “todo el mundoâ€.

    En una palabra, yo debería renegar a los que siento, deseo, me gusta y en estos {últimos tiempos creo que es mi “camino†Tampoco negar que soy judía, por torpes que sean los dirigentes de Israel.
    Desde luego tengo clara conciencia de que lo primero es la humanidad y después mi propio pueblo, pero ante mis jóvenes hijas me encuentro VIEJA Y ANACRONICA.

  • title-1365562

    LA SEÑORA CARMEN

    En los momentos que, como ahora, me encuentro superado por el trabajo para la cosecha y envío de flores, recurro a la señora Carmen.
    Ella vive en la pequeña ciudad cercana, es india o autóctona. Viene a ayudarme porque nos estimamos mutuamente mucho y porque dice que trabajar unos días en el campo y entre las flores le llenan de energía. Parra mi el contacto con ella y su conversación me aportan una gran sabiduría y sentido de la realidad, lejano a la intelectualidad. Con ella me siento más cerca de algo profundo de mi misma que no sé expresar, pero que se enraíza en el mundo de la simplicidad. Yo la enseño a manipular flores, ella me enseña a vivir en contacto con el mundo real, a veces muy cruel y despiadado.
    La señora Carmen es baja y regordeta, muy oscura de tez..Tiene unos cincuenta años y un mundo de experiencia sobre ella. Ahora tiene una situación económica muy holgada debido a un duro trabajo y puede dar satisfacciones de consumo a sus hijos y nietos. Por eso viste bien y en forma moderna. Con ella me doy cuenta que vivo con frecuencia la ficción burguesa de lo que debería ser muy diferente de lo que viven la mayoría de las gentes comunes.
    La señora Carmen con su voz tranquila y su cara impenetrable mientras empaqueta y embala flores me contará desde los episodios más divertidos de sus experiencias vividas, a las más increíbles aberraciones que puede sufrir un se humano.
    Ella no se cambia de ropa para trabajar y menos aun se aliviana de ella como yo. Menos aun se sacaría los zapatos, todo ello, a pesar, del riguros calor y humedad de los invernaderos. Me ha contado que la primera vez que usó zapatos fue a los 16 años cuando entró a trabajar en la casa de su “patrónâ€.Era rico andar a “pie pelado†(nunca utiliza la palabra descalza) , pero ahora no podría hacer como usted porque tengo los pies “delicados†Por lo demás es una de las pocas personas que acepta lo que ella dice es mi “manda†para que las gentes de mi pueblo dejen de pelear (palabras de ella).

    Cuando me habla de su infancia y juventud es como volver a la Edad Media. Sus padres indígenas desposeídos de sus tierras por los colonos trabajaban para el dueño actual de ellas por el derecho a una choza una pequeña chacra y pastorear un par de animales. Muerto su padre, la madre tuvo que aceptar cualquier servidumbre, incluida la sexual para no ser expulsada de la propiedad y poder seguir manteniendo a sus siete hijos.
    La señora Carmen debió incorporarse al servicio en la casa patronal a los 16 años. Su madre la ordenó firmemente:
    = Al Patrón se le dice SI a todo. Te guste o no. Si te pega es porque lo mereciste. Si te pide algo cochino te aguantas no más. Si me da una queja tuya te muelo a palos.
    Mi mamá había sufrido mucho y estaba muy urgida. No era nada blanda y yo sabía lo pesada que era su mano que pegaba con lo que tuviera a mano y perdía el tino cuando se enfurecía.

    Estoy escribiendo en la noche. Se me ha hecho muy tarde. Mañana voy al pueblo y colocaré este “blogâ€. Continuaré la semana próxima porque creo que es necesario que algunas cosas se sepan y como la esclavitud con otras formas continua, siendo nosotras las mujeres quienes llevamos la peor parte).

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    LA SEÑORA CARMEN

    En los momentos que, como ahora, me encuentro superado por el trabajo para la cosecha y envío de flores, recurro a la señora Carmen.
    Ella vive en la pequeña ciudad cercana, es india o autóctona. Viene a ayudarme porque nos estimamos mutuamente mucho y porque dice que trabajar unos días en el campo y entre las flores le llenan de energía. Parra mi el contacto con ella y su conversación me aportan una gran sabiduría y sentido de la realidad, lejano a la intelectualidad. Con ella me siento más cerca de algo profundo de mi misma que no sé expresar, pero que se enraíza en el mundo de la simplicidad. Yo la enseño a manipular flores, ella me enseña a vivir en contacto con el mundo real, a veces muy cruel y despiadado.
    La señora Carmen es baja y regordeta, muy oscura de tez..Tiene unos cincuenta años y un mundo de experiencia sobre ella. Ahora tiene una situación económica muy holgada debido a un duro trabajo y puede dar satisfacciones de consumo a sus hijos y nietos. Por eso viste bien y en forma moderna. Con ella me doy cuenta que vivo con frecuencia la ficción burguesa de lo que debería ser muy diferente de lo que viven la mayoría de las gentes comunes.
    La señora Carmen con su voz tranquila y su cara impenetrable mientras empaqueta y embala flores me contará desde los episodios más divertidos de sus experiencias vividas, a las más increíbles aberraciones que puede sufrir un se humano.
    Ella no se cambia de ropa para trabajar y menos aun se aliviana de ella como yo. Menos aun se sacaría los zapatos, todo ello, a pesar, del riguros calor y humedad de los invernaderos. Me ha contado que la primera vez que usó zapatos fue a los 16 años cuando entró a trabajar en la casa de su “patrónâ€.Era rico andar a “pie pelado†(nunca utiliza la palabra descalza) , pero ahora no podría hacer como usted porque tengo los pies “delicados†Por lo demás es una de las pocas personas que acepta lo que ella dice es mi “manda†para que las gentes de mi pueblo dejen de pelear (palabras de ella).

    Cuando me habla de su infancia y juventud es como volver a la Edad Media. Sus padres indígenas desposeídos de sus tierras por los colonos trabajaban para el dueño actual de ellas por el derecho a una choza una pequeña chacra y pastorear un par de animales. Muerto su padre, la madre tuvo que aceptar cualquier servidumbre, incluida la sexual para no ser expulsada de la propiedad y poder seguir manteniendo a sus siete hijos.
    La señora Carmen debió incorporarse al servicio en la casa patronal a los 16 años. Su madre la ordenó firmemente:
    = Al Patrón se le dice SI a todo. Te guste o no. Si te pega es porque lo mereciste. Si te pide algo cochino te aguantas no más. Si me da una queja tuya te muelo a palos.
    Mi mamá había sufrido mucho y estaba muy urgida. No era nada blanda y yo sabía lo pesada que era su mano que pegaba con lo que tuviera a mano y perdía el tino cuando se enfurecía.

    Estoy escribiendo en la noche. Se me ha hecho muy tarde. Mañana voy al pueblo y colocaré este “blogâ€. Continuaré la semana próxima porque creo que es necesario que algunas cosas se sepan y como la esclavitud con otras formas continua, siendo nosotras las mujeres quienes llevamos la peor parte).

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    LA SEÑORA CARMEN

    En los momentos que, como ahora, me encuentro superado por el trabajo para la cosecha y envío de flores, recurro a la señora Carmen.
    Ella vive en la pequeña ciudad cercana, es india o autóctona. Viene a ayudarme porque nos estimamos mutuamente mucho y porque dice que trabajar unos días en el campo y entre las flores le llenan de energía. Parra mi el contacto con ella y su conversación me aportan una gran sabiduría y sentido de la realidad, lejano a la intelectualidad. Con ella me siento más cerca de algo profundo de mi misma que no sé expresar, pero que se enraíza en el mundo de la simplicidad. Yo la enseño a manipular flores, ella me enseña a vivir en contacto con el mundo real, a veces muy cruel y despiadado.
    La señora Carmen es baja y regordeta, muy oscura de tez..Tiene unos cincuenta años y un mundo de experiencia sobre ella. Ahora tiene una situación económica muy holgada debido a un duro trabajo y puede dar satisfacciones de consumo a sus hijos y nietos. Por eso viste bien y en forma moderna. Con ella me doy cuenta que vivo con frecuencia la ficción burguesa de lo que debería ser muy diferente de lo que viven la mayoría de las gentes comunes.
    La señora Carmen con su voz tranquila y su cara impenetrable mientras empaqueta y embala flores me contará desde los episodios más divertidos de sus experiencias vividas, a las más increíbles aberraciones que puede sufrir un se humano.
    Ella no se cambia de ropa para trabajar y menos aun se aliviana de ella como yo. Menos aun se sacaría los zapatos, todo ello, a pesar, del riguros calor y humedad de los invernaderos. Me ha contado que la primera vez que usó zapatos fue a los 16 años cuando entró a trabajar en la casa de su “patrónâ€.Era rico andar a “pie pelado†(nunca utiliza la palabra descalza) , pero ahora no podría hacer como usted porque tengo los pies “delicados†Por lo demás es una de las pocas personas que acepta lo que ella dice es mi “manda†para que las gentes de mi pueblo dejen de pelear (palabras de ella).

    Cuando me habla de su infancia y juventud es como volver a la Edad Media. Sus padres indígenas desposeídos de sus tierras por los colonos trabajaban para el dueño actual de ellas por el derecho a una choza una pequeña chacra y pastorear un par de animales. Muerto su padre, la madre tuvo que aceptar cualquier servidumbre, incluida la sexual para no ser expulsada de la propiedad y poder seguir manteniendo a sus siete hijos.
    La señora Carmen debió incorporarse al servicio en la casa patronal a los 16 años. Su madre la ordenó firmemente:
    = Al Patrón se le dice SI a todo. Te guste o no. Si te pega es porque lo mereciste. Si te pide algo cochino te aguantas no más. Si me da una queja tuya te muelo a palos.
    Mi mamá había sufrido mucho y estaba muy urgida. No era nada blanda y yo sabía lo pesada que era su mano que pegaba con lo que tuviera a mano y perdía el tino cuando se enfurecía.

    Estoy escribiendo en la noche. Se me ha hecho muy tarde. Mañana voy al pueblo y colocaré este “blogâ€. Continuaré la semana próxima porque creo que es necesario que algunas cosas se sepan y como la esclavitud con otras formas continua, siendo nosotras las mujeres quienes llevamos la peor parte).

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    LA SEÑORA CARMEN

    En los momentos que, como ahora, me encuentro superado por el trabajo para la cosecha y envío de flores, recurro a la señora Carmen.
    Ella vive en la pequeña ciudad cercana, es india o autóctona. Viene a ayudarme porque nos estimamos mutuamente mucho y porque dice que trabajar unos días en el campo y entre las flores le llenan de energía. Parra mi el contacto con ella y su conversación me aportan una gran sabiduría y sentido de la realidad, lejano a la intelectualidad. Con ella me siento más cerca de algo profundo de mi misma que no sé expresar, pero que se enraíza en el mundo de la simplicidad. Yo la enseño a manipular flores, ella me enseña a vivir en contacto con el mundo real, a veces muy cruel y despiadado.
    La señora Carmen es baja y regordeta, muy oscura de tez..Tiene unos cincuenta años y un mundo de experiencia sobre ella. Ahora tiene una situación económica muy holgada debido a un duro trabajo y puede dar satisfacciones de consumo a sus hijos y nietos. Por eso viste bien y en forma moderna. Con ella me doy cuenta que vivo con frecuencia la ficción burguesa de lo que debería ser muy diferente de lo que viven la mayoría de las gentes comunes.
    La señora Carmen con su voz tranquila y su cara impenetrable mientras empaqueta y embala flores me contará desde los episodios más divertidos de sus experiencias vividas, a las más increíbles aberraciones que puede sufrir un se humano.
    Ella no se cambia de ropa para trabajar y menos aun se aliviana de ella como yo. Menos aun se sacaría los zapatos, todo ello, a pesar, del riguros calor y humedad de los invernaderos. Me ha contado que la primera vez que usó zapatos fue a los 16 años cuando entró a trabajar en la casa de su “patrónâ€.Era rico andar a “pie pelado†(nunca utiliza la palabra descalza) , pero ahora no podría hacer como usted porque tengo los pies “delicados†Por lo demás es una de las pocas personas que acepta lo que ella dice es mi “manda†para que las gentes de mi pueblo dejen de pelear (palabras de ella).

    Cuando me habla de su infancia y juventud es como volver a la Edad Media. Sus padres indígenas desposeídos de sus tierras por los colonos trabajaban para el dueño actual de ellas por el derecho a una choza una pequeña chacra y pastorear un par de animales. Muerto su padre, la madre tuvo que aceptar cualquier servidumbre, incluida la sexual para no ser expulsada de la propiedad y poder seguir manteniendo a sus siete hijos.
    La señora Carmen debió incorporarse al servicio en la casa patronal a los 16 años. Su madre la ordenó firmemente:
    = Al Patrón se le dice SI a todo. Te guste o no. Si te pega es porque lo mereciste. Si te pide algo cochino te aguantas no más. Si me da una queja tuya te muelo a palos.
    Mi mamá había sufrido mucho y estaba muy urgida. No era nada blanda y yo sabía lo pesada que era su mano que pegaba con lo que tuviera a mano y perdía el tino cuando se enfurecía.

    Estoy escribiendo en la noche. Se me ha hecho muy tarde. Mañana voy al pueblo y colocaré este “blogâ€. Continuaré la semana próxima porque creo que es necesario que algunas cosas se sepan y como la esclavitud con otras formas continua, siendo nosotras las mujeres quienes llevamos la peor parte).

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    LA SEÑORA CARMEN En los momentos que, como ahora, me encuentro superado por el trabajo para la cosecha y envío de flores, recurro a la señora Carmen. Ella vive en la pequeña ciudad cercana, es india o autóctona. Viene a ayudarme porque nos estimamos mutuamente mucho y porque dice que trabajar unos días en el campo y entre las flores le llenan de energía. Parra mi el contacto con ella y su conversación me aportan una gran sabiduría y sentido de la realidad, lejano a la intelectualidad. Con ella me siento más cerca de algo profundo de mi misma que no sé expresar, pero que se enraíza en el mundo de la simplicidad. Yo la enseño a manipular flores, ella me enseña a vivir en contacto con el mundo real, a veces muy cruel y despiadado. La señora Carmen es baja y regordeta, muy oscura de tez..Tiene unos cincuenta años y un mundo de experiencia sobre ella. Ahora tiene una situación económica muy holgada debido a un duro trabajo y puede dar satisfacciones de consumo a sus hijos y nietos. Por eso viste bien y en forma moderna. Con ella me doy cuenta que vivo con frecuencia la ficción burguesa de lo que debería ser muy dif
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    LA SEÑORA CARMEN

    En los momentos que, como ahora, me encuentro superado por el trabajo para la cosecha y envío de flores, recurro a la señora Carmen.
    Ella vive en la pequeña ciudad cercana, es india o autóctona. Viene a ayudarme porque nos estimamos mutuamente mucho y porque dice que trabajar unos días en el campo y entre las flores le llenan de energía. Parra mi el contacto con ella y su conversación me aportan una gran sabiduría y sentido de la realidad, lejano a la intelectualidad. Con ella me siento más cerca de algo profundo de mi misma que no sé expresar, pero que se enraíza en el mundo de la simplicidad. Yo la enseño a manipular flores, ella me enseña a vivir en contacto con el mundo real, a veces muy cruel y despiadado.
    La señora Carmen es baja y regordeta, muy oscura de tez..Tiene unos cincuenta años y un mundo de experiencia sobre ella. Ahora tiene una situación económica muy holgada debido a un duro trabajo y puede dar satisfacciones de consumo a sus hijos y nietos. Por eso viste bien y en forma moderna. Con ella me doy cuenta que vivo con frecuencia la ficción burguesa de lo que debería ser muy diferente de lo que viven la mayoría de las gentes comunes.
    La señora Carmen con su voz tranquila y su cara impenetrable mientras empaqueta y embala flores me contará desde los episodios más divertidos de sus experiencias vividas, a las más increíbles aberraciones que puede sufrir un se humano.
    Ella no se cambia de ropa para trabajar y menos aun se aliviana de ella como yo. Menos aun se sacaría los zapatos, todo ello, a pesar, del riguros calor y humedad de los invernaderos. Me ha contado que la primera vez que usó zapatos fue a los 16 años cuando entró a trabajar en la casa de su “patrónâ€.Era rico andar a “pie pelado†(nunca utiliza la palabra descalza) , pero ahora no podría hacer como usted porque tengo los pies “delicados†Por lo demás es una de las pocas personas que acepta lo que ella dice es mi “manda†para que las gentes de mi pueblo dejen de pelear (palabras de ella).

    Cuando me habla de su infancia y juventud es como volver a la Edad Media. Sus padres indígenas desposeídos de sus tierras por los colonos trabajaban para el dueño actual de ellas por el derecho a una choza una pequeña chacra y pastorear un par de animales. Muerto su padre, la madre tuvo que aceptar cualquier servidumbre, incluida la sexual para no ser expulsada de la propiedad y poder seguir manteniendo a sus siete hijos.
    La señora Carmen debió incorporarse al servicio en la casa patronal a los 16 años. Su madre la ordenó firmemente:
    = Al Patrón se le dice SI a todo. Te guste o no. Si te pega es porque lo mereciste. Si te pide algo cochino te aguantas no más. Si me da una queja tuya te muelo a palos.
    Mi mamá había sufrido mucho y estaba muy urgida. No era nada blanda y yo sabía lo pesada que era su mano que pegaba con lo que tuviera a mano y perdía el tino cuando se enfurecía.

    Estoy escribiendo en la noche. Se me ha hecho muy tarde. Mañana voy al pueblo y colocaré este “blogâ€. Continuaré la semana próxima porque creo que es necesario que algunas cosas se sepan y como la esclavitud con otras formas continua, siendo nosotras las mujeres quienes llevamos la peor parte).

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